Siendo las once y media de la noche en Madrid,
aparecemos separados bajo una escena mayúscula
de lejanía...
en un destierro imaginativo y bifurcado
entre el día y la noche;
mecanismos, dispositivos o aparatos encendidos
sobre sus últimos campaneos nocturnos,
del viejo día invernal que ha fallecido.
Este es el último sorbo de vino agrio en la copa.
mientras el excelso jazz gatea
bajo tus negras sábanas de seda
acariciando, mostrando y serpenteando
delicadas caricias que nos abrigan
en una de las noche mas frías de Madrid.
Sobre las cinco y media de la tarde en Lima
La melancolía de una trompeta
ya no es la misma,
y el atardecer cae cuan pesada
fue su melodía…
y el sentido correcto de las cosas
recorre circularmente
en mi memoria;
una mujer, el amor y mucho blues pagano,
sobre mis manos,
que se escurren como agua sobre ellas
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