Caer en el amor es tan fácil

como coger un cuchillo por su filo

en su desencajada noche

entre tragos de agrio almíbar,

me siento solo y perfecto

con la media noche

que se atribuye dentro de lo suyo

pequeños gramos de locura.

Y todo fue así

tan fácil

que ahora al llegar a casa

me serví un vaso con lo más acre

y bebí hasta imaginarte a mi lado

sobre mi cama

acariciándote los pechos

suavemente, observándome, palpándome

mordiéndote los labios, mis labios

besándome…

Puedo sentirlo

mañana me levantaré

entre ebrios cantos de gallos al amanecer